Es normal que las parejas que llevan bastantes años juntas pasen por crisis, El problema está en que muchas no saben decidir si vale la pena luchar por superar el trance o es mejor finalizar la relación.

Los motivos más habituales de las crisis son, la incompatibilidad de caracteres y los problemas sexuales. Cuando uno de los componentes de la pareja siente un deseo que no es correspondido, puede desarrollarse en él cierto resentimiento o rabia, y estos pueden contaminar la relación hasta un punto sin retorno. Otra de las causas más frecuentes de una crisis es la infidelidad, así como problemas de comunicación. Muchas personas no saben comunicarse ni con su compañero, ni con sus hijos, ni con sus amigos. Y una pareja es una relación muy estrecha e íntima. “Si no se guardan las formas, si no se tiene en cuenta al otro al comunicarse, es lógico que surja la crispación”

En ocasiones, una relación que parecía idónea empieza a hacer aguas. Los miembros han cambiado con el paso del tiempo y sus intereses y deseos no parecen ir por el mismo camino. Es difícil generalizar sobre cuándo hay que poner punto y final a una pareja pero, “cuando la otra persona deja de ser un aliado en tu vida para convertirse en alguien que no te deja desarrollar, hay que plantearse de manera muy seria la ruptura”.

No siempre el amor une a una pareja. Para saber si hay que separarse, vale la pena tener claro los motivos que no deberían servir para mantener la relación. “A veces son los hijos, el miedo a la soledad, la dependencia emocional y económica, el miedo al qué dirán si se rompe la relación”.

Muchas personas viven el final de una pareja como un fracaso. “Pero no tiene que ser así. Muchas relaciones cumplen su ciclo y lo mejor para todos es que cada uno siga su camino. El final de una relación no quiere decir que acabe la vida o que uno no podrá ser feliz de nuevo.

Tras una ruptura, los expertos aconsejan no obsesionarse con los motivos que llevaron a ella. Es necesario darse un tiempo para aceptar la nueva situación, pero hay que tener muy claro que la vida continúa. Una ruptura de pareja puede ser la oportunidad para iniciar una nueva vida o para mejorar aspectos de uno mismo. para muchas personas puede ser la oportunidad para aprender a estar solos.

Los terapeutas ayudan a las parejas que no se ven capaces de resolver los conflictos que afectan a su relación. Es aconsejable no acudir a terapia cuando es demasiado tarde. Muchos acuden cuando llevan años en crisis. Y si una pareja está enquistada en una crisis, puede ser muy difícil salir de ella. Un terapeuta nunca tomará partido por ninguno de los componentes. Su trabajo consistirá en que las dos personas consigan dialogar y entiendan qué sucede en la relación. Intentará que descubran cuáles son sus deseos y si realmente quieren continuar o no con su unión.

Articulo publicado en el Diario “El Económico”  23/06/2017  www.eleconomico.es

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