Los factores psicológicos influyen, en mayor o menor grado y de manera positiva o negativa, en el desarrollo de enfermedades.

Numerosas investigaciones han evidenciado que la salud es un equilibrio entre cuerpo y mente y que las emociones influyen tanto en la salud como en la enfermedad.

De todas las emociones, parece que la más relevante es el optimismo, pues muchos estudios lo asocian a una mayor protección ante la enfermedad y con una mayor esperanza de vida e, incluso, las personas optimistas perciben una mejor salud física y mental. Por el contrario, una personalidad pesimista se relaciona, de forma significativa y a la larga, con una percepción de peor funcionamiento físico y mental.

La psiconeuroinmunología, es una disciplina que aglutina diferentes especialidades tales como las neurociencias, la psicología, la fisiología, la inmunología, la farmacología, la psiquiatría, las ciencias de la conducta, la reumatología y las enfermedades infecciosas. Tiempo atrás se creía que el sistema inmunológico se autorregulaba, pero hace años que se ha demostrado que entre este, el sistema nervioso central y el endocrino existe una estrecha y complicada relación.

El objetivo de la psiconeuroinmunología es estudiar las asociaciones entre el cerebro (conducta) y el sistema inmunológico, el sistema nervioso y el sistema endocrino; los tres, responsables de la homeostasis (fenómenos de regulación) del organismo.

Y uno de los protagonistas que más investigaciones ha suscitado ha sido el estrés y la ansiedad junto con sus consecuencias psicofisiológicas. El estrés, considerado como una reacción de alarma y adaptación que permite al organismo hacer frente a las situaciones de peligro, según afirman diversos estudios, produce ciertos efectos que pueden alterar el sistema inmunológico y provocar el desarrollo de algunas infecciones, determinadas formas de cáncer o enfermedades autoinmunes. Aun así, es necesario un cierto grado de vulnerabilidad por parte del individuo.

Pero ¿cómo afectan los acontecimientos estresantes al organismo? Según el documento ‘Psiconeuroinmunología’, de la Dra. Avelina Pérez Bravo, del servicio de Psiquiatría del Hospital Xeral de Vigo, lo hacen de dos maneras: provocando cambios en la distribución de células en el organismo, que influye a su vez en la respuesta de un agente patógeno; o alterando la respuesta celular.

Está clara la interacción que hay entre las emociones y el funcionamiento físico del organismo. Cada vez hay más evidencia, por una parte, que los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico funcionan entrelazados. No obstante, también los factores psicológicos (como la motivación, las creencias y el aprendizaje) influyen, en mayor o menor grado y ya sea de manera positiva o negativa, en el desarrollo de enfermedades.

Una de las patologías más estudiadas en la Psicooncología, es el cáncer de mama. Esta neoplasia destaca por su alta incidencia, sobre todo en las últimas décadas, y el impacto que supone en los afectados. De hecho, debido a las variables psicológicas que se le imputan, ha sido objeto de multitud de investigaciones y ha sido el paradigma de enfermedad a partir de la cual se han creado patrones teóricos de la génesis y desarrollo del cáncer.

Articulo publicado en el Diario “El Económico”  27/04/2018  www.eleconomico.es

 

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