La autoestima es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos, la valoración que realizamos basándonos en nuestras experiencias.

Algunos de los síntomas principales que nos pueden advertir de que nuestra autoestima no está en el mejor momento son los siguientes: No tengo seguridad en mí mismo. No expreso mis gustos u opiniones por miedo a ser rechazado o por pensar que mis opiniones no tienen el mismo valor que las opiniones de los demás. No me siento merecedor de las cosas buenas de la vida. No me esfuerzo por conseguir lo que quiero ya que de antemano creo que no lo voy a lograr. No me relaciono con los demás como me gustaría ya que pienso que no voy a hacerlo bien y me van a dejar de lado…

Tener la autoestima baja es tener una percepción negativa de uno mismo, y se mantiene con actitudes, pensamientos y emociones autocríticas y pesimistas sobre uno, o sobre la propia capacidad o valía. Esto genera sentimientos de inferioridad e inseguridad frente a los demás, aunque muchas veces se disimulen.

Cuando una persona trata de aumentar (fortalecer, potenciar, elevar…) su autoestima, lo que suele hacer es superponer pensamientos motivadores o positivos sobre los pesimistas y negativos, con la esperanza de que aquéllos prevalezcan sobre éstos. Pero es una lucha, y al final no funciona.

Entonces, ¿cómo se hace para tener una buena autoestima?No hay que exigirse ser “perfectos”, no hay que confundir la mente con frases. Lo verdaderamente eficaz no es potenciar o fortalecer la autoestima, sino resolver las causas de la baja autoestima. Pues, aunque no seamos iguales, todos somos necesarios e igual de valiosos.

La causa principal de una baja autoestima es la comparación con los demás en función de los estándares socialmente valorados. Si la persona cree que no cumple esos cánones, aumentará la inseguridad. Y la autocrítica surgirá como una esperanza de mejorar.

Pero la autocrítica lo que produce es más inseguridad. También se pueden haber asumido las críticas de otros. No hay que perder el tiempo echando la culpa a los que critican o menosprecian, es mejor aprender a resolver las emociones y pensamientos que hicieron a la persona asumir esas críticas como ciertas o como obstáculos insalvables.

¿Por dónde empezar? Una buena forma de comenzar a resolver la baja autoestima es darse cuenta de la crítica mental cuando algo no sale como uno quiere, qué palabras se dicen mentalmente, si uno se insulta…, y dejar de hacerlo, con paciencia, rectificando cada vez.

Es decir, aprender a no juzgarse. Si algo sale mal, hay que reconocerlo y aprender del error, sin criticarse, sin ponerse en contra de uno mismo.

Tener una buena autoestima no es creerse capaz de todo, sino valorarse como ser humano, entender la valía de uno mismo y encontrar un lugar en el mundo, independientemente del aspecto físico o las circunstancias que se tengan en esta vida.

Articulo publicado en el Diario “El Económico”  11/03/2016  www.eleconomico.es

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